Cuidao’ que te coge lo que anda: arte cubano en tiempos de pandemia

#byjuliennelopez

De la institucionalidad a las iniciativas privadas

Mucho se ha estado hablando sobre los giros que en el sistema del arte están teniendo lugar a propósito de la pandemia del Covid-19. La red de galerías, museos, estudios de artistas, el ejercicio de la crítica, los comisarios, art dealers, en resumen, todos aquellos agentes que participan y conforman el entramado artístico contemporáneo, han tenido que reinventarse en un contexto marcado por nuevas dinámicas de circulación y consumo del arte. En el ámbito internacional pudiera decirse que ha primado la búsqueda de soluciones que van encaminadas a la esfera de lo virtual. Cada vez más el mundo echa mano de los recursos que ofrece internet, utilizado como estrategia en esta ocasión para sobrevivir al cierre total de las instituciones artísticas. Ello se ha traducido en una avalancha de iniciativas culturales como son los recorridos en 3D por exposiciones virtuales, conciertos en la red, microteatro en internet, charlas online entre especialistas de arte, obras de arte presentadas por los artistas en sus redes sociales, ferias de arte online, subastas de obras por internet, etc. En un panorama tan cambiante, nos encontramos con agentes que se resisten a los nuevos modelos alternativos de galerías de arte online, o a ferias de arte en la red, por poner solamente dos ejemplos. Sin embargo, muchos otros prefieren adoptar una actitud adaptativa antes que la resistencia anquilosada; fluyen con los nuevos tiempos y ponen en práctica aquellas transformaciones que ya son inminentes dentro del sistema artístico contemporáneo. Muchísimos son los ejemplos que a nivel mundial pudiéramos citar para poner de manifiesto estos cambios, desde galerías y museos que han adaptado sus exposiciones físicas al ámbito de lo virtual; hasta iniciativas en las redes sociales donde se han convocado subastas solidarias para la recaudación de fondos para ayudar en la lucha contra el coronavirus.

Dentro de este contexto a grandes rasgos esbozado, me gustaría concentrarme en lo que está sucediendo en mi isla natal en cuestiones de arte. Cuba nos ofrece un horizonte pudiéramos decir sui generis dentro del panorama anteriormente descrito, y ello tiene un fundamento muy concreto: el acceso a internet. Todo ese boom de iniciativas que están teniendo lugar en las redes sociales y demás páginas online, en la isla caribeña es algo que solo ocurre de manera puntual. Si bien desde hace varios años en Cuba el acceso a internet se ha expandido, aún las condiciones de navegación no son óptimas. Por una parte tenemos el hecho de que no todo el mundo tiene acceso a internet, y por otro lado, este acceso en ocasiones es restringido. Esta situación condiciona directamente las estrategias a las que acuden los agentes que conforman el mundo de arte en Cuba para visibilizar la producción artística contemporánea en tiempos de cuarentena global. Ciertamente no son pocos los artistas que se mantienen activos en sus perfiles de las redes sociales y en sus propios sitios web y que en el contexto del confinamiento han continuado produciendo sus obras y visibilizándolas a través de estos canales digitales. Ha sido una excelente oportunidad aprovechada por los creadores para, desde al ámbito de lo privado, continuar produciendo sobre la base de la emergencia. Ante el hecho de que muchos no hayan podido acudir a sus estudios, la producción a lo largo de la cuarentena se ha visto determinada por la intimidad del hogar, y ello ha tenido repercusiones temáticas y estéticas. Hacia allí nos dirigiremos más adelante, pero antes de adentrarme en la producción artística y de corroborar los giros estéticos y conceptuales que han tenido lugar en la obra de algunos creadores cubanos que residen tanto dentro como fuera de la isla, me gustaría dedicar un espacio de reflexión al ámbito institucional.

¿Qué se ha estado haciendo por parte del Ministerio de Cultura para potenciar la producción artística y su difusión en tiempos de pandemia? ¿Qué políticas culturales se han implementado para apoyar a los creadores y demás implicados en el ámbito del arte y la cultura? ¿Qué iniciativas han llevado a cabo la red de museos y galerías para visibilizar las exposiciones que formaban parte de la agenda cultural de dichas instituciones?

Con la llegada del virus a Cuba, la vida cultural del país se detuvo prácticamente desde el pasado 13 de marzo. Dentro de las medidas adoptadas, primero se tomó la decisión de posponer los eventos artísticos que implicaran grandes aglomeraciones de público. Posteriormente las medidas llegaron hasta las propias instituciones de forma tal que cerraron galerías de arte, casas de cultura, museos, bibliotecas, librerías, teatros, cines y otros centros culturales. Pero lo cierto es que ante esta circunstancia de crisis se han puesto de relieve una serie de carencias que a nivel de infraestructura ya existían y que habían quedado solapadas hasta la llegada del Covid-19. La presencia de museos en entornos virtuales, así como la creación de nuevos museos exclusivamente en internet son iniciativas que han sido muy limitadas en el contexto cubano. Es cierto que en las Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030 se expresa que las tecnologías de la información y las comunicaciones, las telecomunicaciones y la conectividad son vitales para fomentar el crecimiento económico y el desarrollo social y cultural de la isla. Sin embargo, si hacemos un rápido repaso por aquellas iniciativas que desde las instituciones se han realizado a lo largo del confinamiento para continuar generando contenido sobre arte y cultura, podemos detectar como aún queda mucho por avanzar en cuanto a infraestructuras y experiencia en el uso de las tecnologías a favor del circuito artístico. Tras el cierre temporal de los museos, en muchos de ellos se han hecho latentes sus escasas presencias digitales; así como la necesidad de fortalecer el desarrollo de contenidos específicos para sus webs y redes sociales.

Carlos Alejandro Falcó Chang (Falco) 1

Carlos Alejandro Falcó Chang (Falco)

No obstante, ha habido esfuerzos por difundir el arte y la cultura realizados desde diferentes esferas. En este sentido el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural dio a conocer la posibilidad de visitar varios museos y monumentos históricos por medio de las nuevas tecnologías. Por ejemplo, en el portal del ciudadano de Holguín se encuentran disponibles las visitas en 360° al Museo Casa Natal Calixto García, a la Sala de la Revolución del Museo Provincial La Periquera y al Museo de Historia Natural. Idéntica opción ofrece el Museo Provincial de Historia de Pinar del Río. Mientras que otras visitas virtuales están disponibles en el portal CubaEduca, desarrolladas por CINESOFT y la Dirección Nacional de Informática Educativa. Entre ellas se encuentran recorridos por el Obelisco de Marianao y calles de La Habana, visitas a la Finca El Abra, el Museo Abel Santamaría Cuadrado, el Museo Granjita Siboney, la Casa-Museo de los Mártires del Moncada y el Museo Casa Natal José Martí.

Si nos detenemos en este listado, llama la atención que la mayoría de este tipo de iniciativas van abocadas a instituciones que tienen un perfil histórico y político, pero ¿qué ha sucedido con los museos y galerías de artes visuales? ¿Han tenido también un apoyo e infraestructura tecnológica que les haya permitido continuar con su labor a través de los canales online? Podemos mencionar ejemplos puntuales que ponen de relieve intentos válidos por mantener la circulación artística y cultural desde el ámbito institucional. Nos referirnos en este sentido a la iniciativa que por el día Internacional de los Museos, el pasado 18 de mayo, la Oficina del Historiador de La Habana llevó a cabo a través de la presentación de un programa de actividades en sus redes sociales. Por su parte, el Museo Nacional de Bellas Artes ofreció un recorrido virtual por la exposición “Firmeza”, de la artista cubana Marta María Pérez, bajo la curaduría de Laura Arañó Arencibia. Mientras que los concursos y juegos de participación en redes -los populares challenges– es otra alternativa en boga por estos días a la que ha acudido también el citado museo. Con la convocatoria “Recreación de obras de nuestras colecciones”, incitaba a los espectadores a hacer una publicación en la que reinterpretaran una de las obras de la colección, a través de una representación o un dibujo propio. De esta forma estimulaban la participación colectiva y como institución mantenían la relación con el público habitual, a partir de estrategias de inserción desde la distancia física que impone el confinamiento.

Un aspecto a tener en cuenta es que la mayoría de los sitios web de museos existentes en la isla están montados en plataformas .cu, y ello facilita un acceso más permisible a los ciudadanos cubanos. Sin embargo esto no resulta suficiente, ya que para navegar por internet a través de recorridos virtuales por galerías o consumir otros contenidos multimedia se precisa de una conexión de alta calidad acorde a los estándares internacionales. Fuera del espectro de la Oficina del Historiador de la Ciudad, esta situación ha demostrado que aun es escasa la visibilidad de los museos cubanos en el entorno digital; por lo que apremian las acciones que estén encaminadas en ese sentido. Se hacen necesarias nuevas estrategias que tengan una base sólida en términos informáticos y digitales para atraer a un público potencial que llegue a los espacios virtuales de las instituciones culturales.

Un papel fundamental lo juegan las galerías de arte, las cuales se han sumado, con iniciativas propias, a la difusión de los artistas que representan mediante publicaciones de síntesis de sus obras en las redes sociales. Dentro de las propuestas de la red de galerías, cabe destacar la labor que desde la Galería Galiano han venido desarrollando. Este espacio, reconocido desde los años 60′ en la escena artística cubana y que en 2013 reabrió con un perfil encauzado hacia el arte emergente, ha desarrollado por estos días una serie de iniciativas como su sección “El artista de la semana”, donde cada semana en su red de facebook e instagram presentan la obra de un artista. Bajo el hashtag #semanagaliano han abordado en sus redes el quehacer de creadores como Alfredo Mendoza, Frank González, Gabriel Cisneros, Marco Arturo Herrera, et. al. Asimismo, han continuado promocionando sus exposiciones en el espacio físico, como la que se encontraba inaugurada una vez tuvieron que cerrar sus puertas, titulada “Como Yo Puedo”, del artista Chuli Herrera. Asimismo, bajo el hashtag #quédatenecasa han lanzado una red de publicaciones donde recuperan exposiciones pasadas, hablan sobre obras de creadores que tocan temas relacionados con la sociedad contemporánea y la manera en el que el individuo habita el planeta. De esta forma, los directivos de la galería se han encargado de mantener una comunicación activa con sus visitantes más asiduos y con los artistas que representan.

Ciudad Corona. Yulier Rodriguez

“Ciudad Corona”. Yulier Rodríguez

Otras instituciones de la Oficina del Historiador, como el Centro Hispanoamericano de Cultura y Vitrina de Valonia han realizado propuestas en sus perfiles de facebook. El primero ha iniciado una serie de publicaciones dedicadas a la literatura, en las que se alternan poesía y narrativa, así como acercamientos a la vida de relevantes escritores y poetas de las letras castellanas. Igualmente, en la página de Facebook de Vitrina de Valonia han publicado durante siete días consecutivos piezas del artista Irán Hernández, las cuales integran la exposición online “Hablando con el gato”. Además de que han alternado sus publicaciones online con la exhibición de carteles de su colección, específicamente la portada de diez comics indispensables (uno diario), dándole así visibilidad a los archivos que atesoran en su biblioteca, único centro de referencia de la historieta en Cuba. Por su parte, el Estudio Figueroa-Vives nos recuerda la serie “Letargo”, de Alejandro Campins, para a tono con los tiempos, repensar el tema del aislamiento a través de la representación de bunkers abandonados, de arquitecturas del encierro y que en resumen versan sobre el miedo a la muerte. Asimismo, la galería ARTIS 718 rescata la muestra “Landscape” del artista Octavio Irving a partir de un recorrido virtual por la exposición; mientras que anuncia la inauguración de “Apnea”, una exhibición de la obra del artista cubano Michel Chailloux.

Estos son solo ejemplos puntuales que ponen de relieve el empuje con el que las instituciones artísticas en Cuba han asumido el reto de la cuarentena. No obstante, vale señalar que en esta cuerda son muchas otras las iniciativas que el resto de galerías y espacios culturales han estado desarrollando, pero que no pretendemos abarcar en su totalidad en este texto. Aunque sí me gustaría expandir un poco la mirada, sobre todo para poner la atención sobre esos proyectos que han nacido fuera de la isla, llevados a cabo por cubanos que residen en el exterior, y que están arrojando luz sobre el arte cubano que actualmente se está produciendo tanto dentro como fuera de Cuba. Una de las interrogantes comunes que nos surge actualmente a muchos de los que estamos involucrados en el universo artístico está relacionada con la incertidumbre de no saber cómo el confinamiento ha podido influir en los niveles de producción artística, bajo qué condiciones los artistas han seguido produciendo sus obras o no, o hasta qué punto esta situación ha influido a nivel estético y/o temático… Movidas por estas interrogantes, las historiadoras del arte Yudinela Ortega (Tu Maletín Art Blog), Ana Gabriela Ballate Benavides y Yadira de Armas Rodríguez (Art Project Inside) residentes en Madrid y Salamanca respectivamente, han creado el proyecto Universo Cuarentena. Es esta una iniciativa que pone la mira sobre el arte que están produciendo actualmente los artistas cubanos que residen tanto dentro como fuera de la isla; aunque también abarcan la labor de artistas, críticos y comisarios de diferentes partes del mundo. Estamos hablando de una propuesta altamente inclusiva que tiene la intención de poner a circular contenido sobre lo que está aconteciendo actualmente dentro de los agentes que conforman el entramado artístico. El equipo de Universo Cuarentena ha venido realizando durante meses un trabajo que arroja luz sobre lo que acontece en la actualidad en términos de arte. En sus redes tienen espacio la obra de creadores que residen en diferentes latitudes, y que han acudido a la convocatoria de las tres jóvenes historiadoras del arte para contar sus vivencias en la cuarentena y cómo el confinamiento ha podido influir en su creación.

Las plataformas por las que se han presentado han sido fundamentalmente las redes de instagram, facebook, youtube y los propios blogs de sus creadoras. Por estos espacios han puesto a circular, con una periodicidad diaria, obras y entrevistas que se erigen en testimonio de lo que viven sus invitados en tiempos de pandemia. Se han convertido así en una de las plataformas de visibilización del arte cubano actual, en la que le han dado voz a artistas tanto noveles como consagrados. Tras un recorrido por el feed de instagram, por ejemplo, podemos conocer también qué ha estado sucediendo con los artistas cubanos en diferentes contextos (La Habana, New York, Madrid), cómo han vivido el confinamiento y cómo esta situación ha condicionado sus obras y proyectos. Universo Cuarentena viene a ser una vitrina de lo que acontece en el arte contemporáneo donde los artistas cubanos tienen gran presencia, es un ejercicio curatorial en el espacio virtual de las redes sociales, en el que sus fundadoras han seleccionado, organizado y difundido las propuestas recibidas por artistas y especialistas en arte de todo el mundo. De esta forma, más allá de dar respuesta a la pregunta de ¿a qué se dedica el arte en el distanciamiento social?, han puesto de relieve esas sintomatologías más íntimas del creador, del crítico de arte, del comisario, del gestor cultural. Por lo que es loable el trabajo de estas tres jóvenes cubanas que desde España siguen preocupadas y ocupadas en generar y divulgar contenido actualizado sobre, entre otras cosas, lo que está aconteciendo en el arte cubano hoy. Me gustaría centrarme entonces en aquellos espacios que le dedican a difundir obras y videos íntimos y personales de creadores cubanos que ahora mismo desvelan las circunstancias que tanto desde el ámbito personal como profesional están transitando. Partiendo de la plataforma curatorial de Universo Cuarentena conoceremos sobre todo qué ha estado sucediendo con la obra sobre todo de algunos jóvenes artistas cubanos, quienes llegan y hablan de sus ciudades de residencia para comentar aquellas series en las que se encuentran trabajando. Hacia este universo nos dirigiremos en breve, no sin antes conocer qué ha estado aconteciendo en el espacio físico de La Habana misma y en las redes sociales de los propios artistas.

Ares

“Gracias doctor, creemos en ti” (2020) ARES

Una revisión del adentro, un análisis desde fuera

Tras realizar un recorrido por algunas de las propuestas que desde el ámbito institucional y el privado se han estado desarrollando a favor de visibilizar la producción artística en Cuba, me gustaría hacer énfasis en el punto de partida de todas estas reflexiones, el cual radica en los artistas y en su producción cultural. Todo parte de ellos, de la creación, de las obras, por lo que es imprescindible conocer cómo han estado viviendo los artistas cubanos, dentro y fuera del archipiélago, esta situación de cuarentena global. Por razones obvias resulta imposible abarcar la totalidad de creadores que actualmente se encuentran activos produciendo sus obras bajo el contexto de la pandemia. Sin embargo, me gustaría referirme a una serie de artistas que, como botón de muestra, ilustran los derroteros por los que transita el arte cubano hoy. Jóvenes creadores, otros más consagrados, todos cohabitan ahora mismo en un contexto diagramado por una pandemia mundial y ante esta situación, muchas han sido las respuestas. No pocos han visto paralizados sus proyectos, canceladas exposiciones; otros han redireccionado sus abordajes temáticos y estéticos; mientras que algunos han aprovechado este momento de introspección para pararse a repensar sobre su trayectoria artística y planes futuros. Podemos comprobar como no pocos han continuado desarrollando proyectos y temas en los que ya venían trabajando, y que el hecho de estar más presentes en el espacio íntimo del taller o estudio ha favorecido unos mayores niveles de producción artística. Por otro lado, nos encontramos artistas que han trasladado su estado emocional hasta sus lienzos mediante representaciones figurativas y altamente explícitas de la temática de la pandemia; hasta otros que han acudido a un lenguaje más abstracto y a una paleta más oscura. Sin pasar por alto aquellos que han continuado con un discurso más conceptual y reflexivo.

Las expresiones artísticas por estos tiempos no solo han quedado contenidas en el interior de los estudios y casas de los artistas, sino que han salido también a las calles de La Habana y sus muros. Para algunos creadores los edificios abandonados y las edificaciones en ruina de La Habana son el soporte o contenedor idóneo para expresar sus preocupaciones más íntimas. Los murales, grafitis y pintadas tienen en estos espacios sus zonas de expresión y visibilización. Y precisamente los creadores que en estos ámbitos se desarrollan también se hicieron eco de la llegada de la pandemia a la isla y de los efectos psicológicos, sociales, económicos y políticos que han tenido lugar. Sus dibujos y murales ponen de relieve la diversidad de miradas que en torno al fenómeno han tenido los artistas, algunos utilizando un lenguaje más directo e incisivo, otros desde una perspectiva más dócil y edulcorada si se quiere. Entre ellos el artista Yulier Rodríguez (Cuba, 1989) ha realizado una serie titulada “Ciudad Corona”, conformada por una colección de murales que ha dibujado en el patio trasero de la casa de un amigo en La Habana. Figuras amorfas que sueltan fluidos por sus bocas, rostros desesperanzados que con una mascarilla y las manos en alto miran al cielo, un grupo de personajes que aparecen atrapados por lo que fuera la representación de la muerte son algunas de las imágenes que “habitan” los murales y fragmentos de muros derruidos. La representación de la muerte y la vida, un tema tan sensible en los tiempos que corren, la desarrolla de esta manera el grafitero cubano. Aborda directamente el tema de la pandemia desde enfoques crudos con un lenguaje altamente expresionista. No obstante, otros artistas cubanos del grafiti apuestan por representaciones más optimistas, como se refleja en el trabajo titulado “Coraje”, del autor Luis Casas. De este artista, conocido como Mr. Myl, identificamos obras en las que coquetea con un lenguaje que se encuentra a medio camino entre la abstracción y la figuración. Sin embargo en “Coraje” ha apostado por la representación figurativa de un niño que porta una máscara, donde aparece estampada esta palabra en letras mayúsculas en la zona superior del mural. Dicha imagen abarca varios pisos de un edificio en el centro de La Habana y no pasa desapercibida al transeúnte. En esta misma cuerda nos encontramos con pintadas en el pueblo pesquero de Cojímar, donde un grupo de jóvenes han realizado coloridos murales en ruinas que se encuentran junto al mar. En uno de los murales un niño sostiene un molinete de color arco iris y está dedicado a los trabajadores de la salud que luchan contra el virus.

También desde la sátira y el humor el tema de la pandemia ha sido abordado por los artistas cubanos, y en esta ocasión quiero referirme especialmente a dos grandes caricaturistas que hacen de esta estrategia discursiva su conditio sine qua non: Ares y Reinerio Tamayo. Recientemente por las redes sociales de ambos hemos podido disfrutar de una producción artística avasalladora. Han inundado el espacio virtual con obras de gran calidad estética y conceptual, en estrecha relación con el asunto que nos ocupa.

Por su parte Arístides Hernández (La Habana, 1963) mantiene su enfoque del virus escorado hacia el choteo, la sátira y la parodia postmoderna. Trabaja el imaginario del virus bocetando, dibujando y caricaturizando su efecto en el mundo. Las ilustraciones que comparte en @estudioares/ instagram y Estudio Ares/ facebook ponen de relieve su interés por llamar la atención sobre la manera en que la llegada del coronavirus ha recrudecido las crisis políticas y sociales en la que ya se encontraba la humanidad. Asimismo ilustran esa creatividad infinita que le ha hecho recientemente merecedor del Gran Premio del Concurso Internacional UYACC 2020 Anticoronavirus, realizado en China. El tema de la pandemia en Ares surge como pretexto para ir un poco más allá, en la misma medida en que en sus dibujos representa la imagen del virus, la iconografía con la que actualmente se identifica (las mascarillas, el hidrogel, los sanitarios, etc.), pero también a esas otras esferas sociales que imbrican al poder junto con estados del alma tan desagradables como son la hipocresía y la mentira. En sus ilustraciones quedan en evidencia los debates morales que se han suscitado alrededor de la pandemia, así como la floración de otras epidemias asintomáticas como el egoísmo y la desidia. Obras como la que constituye la portada del libro “El mundo después del coronavirus”, el cual ha realizado junto a su amigo Félix López, nos habla del estado actual de las cosas. En este caso la imagen es una parodia del filme “Viaje a la luna” (Georges Méliès, 1902), donde Ares ha trastocado a la luna en virus, sobre la que aterriza el hashtag #quédateencasa como antídoto efectivo. La idea de una autoprotección responsable queda reforzada aún más con la propuesta “Keep the distance, keep the love”, donde representa sutilmente una cinta métrica colocada en forma de corazón; o en “Héroes y víctimas”, en la que dibuja a dos sanitarios quienes, en posición semejante al famoso fotograma del filme Titanic en que sus protagonistas se asoman a la proa del barco, parecen lanzarse al vacío en un situación en la que han jugado las dos caras de la moneda: héroes y víctimas. Mientras que por otro lado aborda asuntos tan en boga actualmente como los mass medias y el manejo “espectacular” de la información por las redes de comunicación masivas. La representación de un hombre que presiona un spray desinfectante sobre su móvil para así “limpiarlo” de las redes sociales más usadas, deviene metonimia de una sociedad que se hace cada vez más alérgica al consumo digital, a lo superficial y al contenido banal que circula por estas plataformas.

8Reynerio-TamayoS/T (2020) Reinerio Tamayo

En esta cuerda Reinerio Tamayo (Granma, 1968) considerado uno de los grandes humoristas del arte cubano actual, nos divierte con imágenes que desde la pintura como medio fundamental, aunque también desde el dibujo y el diseño de cartel, reflexionan sobre la pandemia, partiendo de la ironía y la picaresca como estrategias discursivas básicas. Creativo en todo su esplendor, atrevido y sagaz, Tamayo no ha parado de trabajar y ha tomado el asunto de la pandemia para aquilatar las dimensiones de este acontecimiento internacional, con su jocoso tono subversivo y cuestionador. Sin renunciar a su acostumbrada dosis de humor, ha estado publicando en su muro de facebook e instagram imágenes alusivas a la tragedia que hoy sacude al orbe. Una de sus más recientes piezas, donde representa a un guardia de seguridad hablando con un paciente que accede al hospital, pone en evidencia los intereses políticos y económicos que hay detrás de la forma en que se está manejando el asunto de la pandemia. Mientras que el representante del estado tiene sobre su cabeza el símbolo de la medicina coqueteando con el del dólar, el paciente que intenta acceder al hospital sostiene una conversación desde una preocupación real por la salud. Sobre su cabeza consta el símbolo tradicional de la medicina, conformado por la vara de Esculapio con una serpiente enroscada; mientras su interlocutor le replica desde la postura del mismo símbolo, aunque pervertido. Esta vez dos varas de Esculapio y una serpiente que las atraviesa establecen un juego visual con la imagen del dólar. El mensaje oblicuo, se apoya de la metáfora, pero es intenso y cala profundo en un receptor ahora más sensible que nunca ante estas posturas politizadas. Las referencias y guiños en la obra de Tamayo son múltiples: Einstein descubriendo la fórmula de coronavirus; un médico como director de orquesta que dirige la pieza “Himno de la alegría”; su Malevich Hospital; o su globo terráqueo sustituido por una tasa de baño, son algunas de las propuestas que como píldoras sarcásticas nos lanza Tamayo en cada una de sus entregas.

La más reciente promoción de creadores cubanos también se ha hecho eco de la situación actual en la que se encuentra la humanidad. Desde Universo Cuarentena nos hablan con voz propia a través de una serie de vídeos que han sido creados por los propios artistas exclusivamente para dicho proyecto curatorial y que nos sirven como punto de partida para conocer qué han estado haciendo a lo largo del confinamiento y cómo este estado de aislamiento ha influido en sus producciones artísticas. Dentro de la amplia presencia femenina que acoge el proyecto nos encontramos con jóvenes creadoras como Ailén Maleta (Cuba, 1984), quien desde la fotografía nos hace reflexionar sobre aquellos temas que más le preocupan y que están relacionados con las emociones humanas y el trabajo del cuerpo como soporte de los sentires del alma. Llama la atención como su serie “Ánima”, que viene desarrollando desde 2018 – y que pretendía exhibir el pasado 8 de mayo en la Fototeca de Cuba-se encuentra en sintonía con el estado de confinamiento. Ella es la propia protagonista y su hogar el escenario elegido. Una serie que representa etapas de su vida, pensamientos, reflexiones, cuestionamientos íntimos. Por la temática abordada pareciera que este este trabajo hubiera nacido a raíz del aislamiento social debido al alto nivel de introspección y porque se trata de una propuesta que mantiene un estrecho vínculo con la escenografía que siempre suele aparecer en sus imágenes, las cuales están recreadas mayoritariamente en su hogar. Ailén, quien suele partir de la intimidad de su casa para resignificar sus espacios, recrear escenografías y así crear nuevas realidades; como expresara en su vídeo-declaración, a raíz del confinamiento ha tenido que equilibrar su quehacer artístico con la presencia constante de sus hijos y pareja. En su feed de instagram la artista documenta el proceso creativo de su obra “Alma”, perteneciente a la serie “Ánima”, donde describe muy bien las peripecias de una fotógrafa en plena creación junto a sus hijos en casa. Ciertamente el estar la mayor parte del tiempo en su hogar le ha permitido continuar creando fiel a su poética de trabajo, donde priman las imágenes en blanco y negro y un lenguaje con un trasfondo autorreferencial. Su modus operandi no ha sufrido alteraciones a raíz del confinamiento, ya que ha seguido explorando su yo más íntimo, al que siempre acude como punto de partida para abordar esos asuntos que se muestran como una constante en sus obras: el miedo y la tristeza como emociones básicas del ser humano.

Dentro de esos creadores cuya poética se encuentra en sintonía con los tiempos que corren y cuya producción se ha mantenido en diálogo con la situación de la pandemia, desde Universo Cuarentena[i]podemos sumar la obra de la artista Glenda León (La Habana, 1976) El trabajo de lo espiritual, lo humano y sobre todo ese llamado de atención que viene haciendo hace mucho tiempo sobre esa capacidad transformadora del ser humano que proviene de su interior, ahora cobra más importancia en sus obras, cuando la humanidad ha tenido que volver al origen del hogar, cuando ha disminuido el ritmo desenfrenado de las sociedades modernas y el hombre se ha detenido a pensar desde la más profunda intimidad sobre su existencialidad. Su obra hace mucho tiempo es el reflejo de esta observación, y pareciera que en la actualidad cobra más vigencia que nunca. Glenda, quien gusta de trabajar con una visualidad mínimal pero no mínima, actualmente ha estado desarrollando una nueva serie de partituras que están basadas en interpretaciones de sonidos que tienen como base o fundamento sonidos cotidianos que acontecen en el ámbito de la naturaleza: el que produce el aleteo de las mariposas, las ramas de los árboles, las venas del cuerpo, el sonido de las aguas de un río, etc. Sus dibujos de partituras visuales son una continuación de una serie de 2006 que terminó titulándose “Cada sonido es una forma del tiempo”. Estas partituras fueron interpretadas en un concierto por Aldo López Gavilán en la Biblioteca Nacional, en la XII Bienal de La Habana en 2015. Llama la atención como en esta ocasión en “Cada sonido es una forma del tiempo II” siempre nos habla de la posición del que escucha a partir de un silencio interior, ese silencio interior al que se ha visto sumida la humanidad con la expansión global de la pandemia. Estamos muy acostumbrados a hablar, pero poco entrenados en escuchar conscientemente. La introspección, el soliloquio, la humildad y relación diáfana con la naturaleza son aspectos que aborda la artista y que en esta serie son trabajados desde esas herramientas discursivas que muy bien domina y que apelan siempre a lo sensorial. La vuelta al yo más íntimo y ese instinto de supervivencia que nos ha supuesto el estado de la pandemia, son temas que aborda la artista fiel a su poética y preocupaciones.

Sin titulo Impresion digital sobre papel fotografico Serie Anima 2020 Ailen Maleta

S/T Impresión digital sobre papel fotográfico. Serie “Ánima” (2020) Ailén Maleta

El discurso femenino sigue alcanzando gran fuerza en el arte cubano y como podemos comprobar ha respondido con gran presencia a la convocatoria de Universo Cuarentena. En este proyecto encontramos un espacio dedicado a conocer cómo la joven artista Alicia Rodríguez Alvisa (Cuba, 1995) ha venido desarrollando una carrera en la que desde la autorreferencialidad y el trabajo con su propio cuerpo, junto a sus intervenciones públicas, ha abordado problemáticas asociadas a la raza, lo identitario y los asuntos de género. Alicia Rodríguez desde hace muchos años ha estado alternando espacios de residencia entre las ciudades de La Habana y Boston, y por voz de la artista podemos conocer cómo precisamente en el período de confinamiento se encontraba en su ciudad natal junto a su familia. Podemos confirmar entonces que el contexto ha determinado la producción de la artista en esta etapa, ya que junto a su madre, la conocida creadora Lidzie Alvisa, ha canalizado una serie de ideas que desde la fotografía, el performance y el video-performance han cobrado vida para expresar una serie de reflexiones íntimas. Ciertamente sus ideas tienen como punto de partida el contexto por el cual transitan marcado por la pandemia, pero van más allá del recurrente tópico del confinamiento, en la misma medida en prescinden del abordaje literal de dicha temática para centrarse directamente en su resultado o consecuencia: la magia que surge de la convivencia de madre e hija. En tanto lo aborda la propia artista en el video[ii] que a manera de statement realizara para Universo Cuarentena, conocemos cómo ha desarrollado una línea de trabajo por vez primera junto a su madre, y de esta colaboración han surgido imágenes conmovedoras que describen la estrecha relación que sostienen como madre e hija. La exposición virtual “Regresando al útero” es el reflejo del reencuentro y la convivencia, es una vuelta al origen, al nido, al hogar. El reconocer lo que es verdaderamente importante son ideas que vagan por cada una de las obras de la muestra. En todos los trabajos que componen la serie se aprecia un sensibilidad extraordinaria en el reflejo de la relación madre e hija, un tópico que entra dentro del abordaje de la familia, el reencuentro, pero a la vez de otros aspectos como la pérdida que supone la inminente distancia física que puede suponer el regreso a Alicia a su otra ciudad de residencia. Por lo que podemos confirmar que la situación de la pandemia ha marcado cierta inflexión en el quehacer de Alicia Rodríguez hacia el espacio familiar, el hogar y el origen de la existencia. De este reencuentro con su madre han surgido vídeos y fotografías en las que abordan asuntos como la migración, la esperanza, el temor a la incertidumbre. Específicamente el vídeo-performance “La danza de las manos migratorias” es un reflejo de ello, siendo esta pieza parte de una conversación entre Alicia y Lidzie que no escuchamos por la superposición sonora de una música muy lírica. Solo dejan ver sus manos al ritmo de una música que a su vez oculta la noticia de que ya Alicia debe partir en tiempos de pandemia.⠀

Otros creadores han preferido tomar la situación del confinamiento como “pretexto” para poner una pausa necesaria en su trayectoria artística. Entre ellos podemos citar al joven artista Marlon Portales (Pinar del Río, 1991), quien ha encontrado en su proyecto Retiro Coyuntural esa manera de establecer una distancia física con el mundo del arte, sus ámbitos de circulación y exhibición, y así reencontrarse con ciertos procesos que tenía abandonados como la instalación y el trabajo con el objeto. Retiro Coyuntural es una propuesta donde desde el dibujo, la pintura, la fotografía y el objeto ha seguido experimentando desde la calma de su hogar. Había surgido desde hace meses por la voluntad del artista de retirarse un tiempo de todo el mundo social que implica estar inserto en el mainstream del arte. Esta necesidad individual de regresar al espacio de la creación más íntimo se ha visto potenciada durante el confinamiento, ya que justo el hecho de estar aislado se convirtió más que en una necesidad, en una obligación. Dicho aislamiento le ha permitido seguir desarrollando su proyecto durante la cuarentena, la cual a su vez no ha definido un cambio radical en su obra a nivel estético o conceptual, sino, como expresa el artista en su declaración, la transformación ha estado más encaminada a su yo como artista, más abocado a la introspección, a meditar sobre proyectos futuros y explorar eso que más le interesa dentro del arte. Una de sus propuestas que tiene que ver mucho a nivel visual con el tema de la pandemia es su serie “Selfies”, donde dibuja a personas usando la mascarilla. No obstante el artista señala[iii] que esta serie, comenzada antes de la llegada de la pandemia, no está inspirada en el virus, aunque visualmente haya muchos puntos de contacto.

Donde sí podemos encontrar una estrecha relación con la temática del Covid-19 es en la obra del fotógrafo Gabriel Guerra Bianchini (La Habana, 1984). Como manifestara en su statement[iv], para él “La isla aislada” es la obra con la que identificaría este momento en el que nos encontramos inmersos en la dinámica del distanciamiento social. Este trabajo está compuesto por una serie de fotografías en las que sus protagonistas, -individuos cubanos de disímiles edades, géneros y profesiones- se encuentran siempre ubicados junto al malecón habanero, mirando al infinito, buscando una esperanza en el límite, en el borde, en lo fronterizo. En tiempos como los que corren, donde la figura de la frontera ha cobrado más fuerza y donde el mundo ha tenido que parar el flujo de las comunicaciones físicas entre países, la serie de Gabriel Guerra Bianchini nos remite a esa situación ya no solo mundial, sino interna de cada uno de los individuos que hemos experimentado el aislamiento autoimpuesto como “única vía de salvación”. La utopía y los sueños como móviles que te impulsan a continuar son temas que cobran vigencia en el panorama actual, altamente demandante en términos de constancia, esfuerzo, empuje, fuerza y mucho amor. También el fotógrafo en este período de cuarentena ha desarrollado una labor documental. Bianchini, quien tiene una larga trayectoria como fotorreportero, pese al confinamiento no ha podido resistirse al hecho de tener la oportunidad de fotografiar una “Habana desnuda”, algo hasta cierto punto insólito dentro de las imágenes que han sido históricamente tomadas de la ciudad. Espacios silenciados, un recogimiento escalofriante describen a su Habana en tiempos de pandemia. Fotografía a su urbe natal, sus plazas vacías, sus calles solamente habitadas por las sombras que se proyectan desde las ventanas de los hogares, y de esta forma conforma un registro visual para la posteridad. Para el artista, “no hay duda que los balcones y las ventanas son hoy los lugares más preciados del mundo. Que la soledad duele tantito menos cuando miramos el horizonte. Es un instinto universal sentir que hay esperanzas. Por eso la vida regresa siempre”[v].

Gabriel Guerra Bianchini

De la serie “La isla aislada”. Gabriel Guerra Bianchini

Este panorama describe a grandes rasgos la multiplicidad de enfoques con los que los creadores cubanos que habitan en la isla han asumido y reflejado la llegada de la pandemia en su quehacer artístico. Aunque este sentir lo comparten igualmente muchos artistas cubanos que residen en otras ciudades del mundo y que también han reflejado en sus obras una situación que escapa a las fronteras. Aunque influenciados por el contexto del país donde residen, también han experimentado la vivencia del confinamiento y ello ha tenido una repercusión directa en sus obras, como es el caso del artista Daniel Alejandro Hernández Barrios (Cuba, 1988). Este joven creador que vive en Madrid, ha venido desarrollando una pintura expresionista de la cual ha tenido que readecuar sus formatos con la imposición del confinamiento. Como bien expone el artista en su declaración[vi], ante la incapacidad de seguir trabajando en su estudio los formatos de sus obras se han visto reducidos. Además, los cambios no solo se han concentrado en el ámbito de los formatos, sino que también ha experimentado con nuevas técnicas digitales. El artista confirma haber regresado al trabajo con formatos más sencillos como el que le propone la acuarela, el dibujo, la ilustración y la animación, siendo precisamente esta última una esfera en la que manifiesta Daniel Alejandro que siempre había querido trabajar y ahora encuentra la oportunidad y pretexto idóneo para desarrollarla. Además de experimentar con nuevas técnicas, en el período de confinamiento ha estado preparando una nueva serie que tiene como punto de partida la idea del mito de la caverna de Platón, en la misma medida en que este tema le resulta atractivo para utilizarlo como alegoría de la situación en la que nos encontramos, para hacernos repensar cómo todos nos encontramos encadenados dentro de una caverna desde que nacemos, y que son precisamente las sombras que vemos proyectadas lo que consideramos como “real”, cuando no son más que el resultado de una manipulación. El análisis del mito de la caverna extrapolado al contexto español donde reside el artista, bien pudiera hablarnos sobre esa necesidad de guiar a las personas al conocimiento, intentando liberarlas de las ataduras de la “realidad de la caverna”, metáfora del estado y los juegos de poder. Se trata de una serie en la que aún se encuentra trabajando, la cual constará, según expresa el artista, de aproximadamente de diez obras de gran formato y quince esculturas.

Por otro lado nos encontramos con creadores que han puesto en pausa sus proyectos actuales y que han preferido retomar series que tenían abandonadas. La pandemia en estos casos no se ha convertido en el eje central de la obra, sino que ha sido el motor impulsor para revisar trabajos pasados y retomarlos ahora desde la distancia crítica. Es el caso de Jairo Alfonso (Cuba, 1974) quien radica actualmente en la ciudad de New York. Antes del confinamiento se encontraba trabajando en obras de gran formato, dibujando su serie “Disecciones anatómicas de objetos” y a raíz de la nueva situación tuvo que abandonar momentáneamente este proyecto y decidió aislarse en un estudio “alternativo” que montó en su propia casa. Bajo estas nuevas circunstancias ha continuado trabajando el artista, quien aprovechó para retomar una serie que venía desarrollando desde 2019. Se trata de trabajos realizados en acuarelas y que quedan reunidos en “Screenshots”, una serie que ha retomado en medio de este caos, donde retrata algunas de las figuras encontradas en internet para realizar sus series de acumulaciones, esta vez transferidas de la pantalla del ordenador al papel. Como explicara el artista en el vídeo-statement que presentara en Universo Cuarentena[vii] y en declaraciones que ha hecho para otras plataformas como Hipermedia Magazine[viii], se trata de figuras/personajes que ha encontrado en su búsqueda por internet y a partir de ellas ha creado una estrecha relación entre el género del retrato y el de la naturaleza muerta. No resulta fortuito que cada uno de los dibujos tenga las mismas dimensiones que la pantalla de su ordenador, se ha reducido la movilidad del individuo y también con ello su ámbito de creación. Jairo se ha centrado en hacer precisamente capturas de pantalla, las cuales posteriormente va dibujando en acuarelas de pequeño formato, colocadas unas junto a otras y conformando así un gran panel de personajes de culturas diversas. La citada serie pone de relieve ese giro que ha tenido lugar en la obra de Jairo, quien partió del objeto como fundamento de su obra, como lo reflejan sus muchos watercolor pencil on paper donde las referencias a objetos de disímiles procedencia inundan sus cuadros de grandes dimensiones. Posteriormente se ha centrado en explorar el formato bidimensional que le ofrecen la pintura y la acuarela, y con formatos más reducidos,  ha apostado por el abordaje de la representación del ser humano, en esta ocasión en “Screenshots”, desde personajes pintorescos de épocas lejanas y culturas diversas.

Luego de este bojeo por los intersticios del arte cubano en tiempos de pandemia, podemos comprobar cómo el panorama artístico que se vive en la isla es febril, sintomático de sus tiempos, altamente creativo e inagotable. Los artistas han fluido con los cambios que ha supuesto el arribo de una pandemia mundial, se ha hiperactivado la solidaridad y comunicación entre todos los involucrados en el mundo del arte y ello no ha hecho más que fortalecer las redes de producción y consumo de contenido cultural. Desde el ámbito institucional muchas han sido las iniciativas, pero aún resta por hacer en aras de adaptarse a las premisas bajo las que a partir de ahora circulará también el arte contemporáneo. El terreno del arte en Cuba sigue siendo fértil y la pandemia no ha podido erosionarlo. Es grato comprobar que el arte cubano continúa siendo un referente dentro de la producción artística internacional.

Madrid, a 12 de junio de 2020

Obra de portada de: Carlos Alejandro Falcó Chang (Falco)

[i] Consultar statement realizado para Universo Cuarentena, en https://www.youtube.com/watch?v=XTXNQHfVrWk

[ii] Consultar statement realizado para Universo Cuarentena, en https://www.youtube.com/watch?v=e_oCnBZRkWk

[iii] Consultar statement realizado para Universo Cuarentena, en https://www.youtube.com/watch?v=0HviuAaUuFg

[iv] Consultar statement realizado para Universo Cuarentena, en https://www.youtube.com/watch?v=s68lh4_ZUvg

[v] Consultar statement realizado para Universo Cuarentena, en https://www.youtube.com/watch?v=s68lh4_ZUvg

[vi] Consultar statement realizado para Universo Cuarentena, en https://www.youtube.com/watch?v=9Uw2B3QH_hc

[vii] Consultar statement realizado para Universo Cuarentena, en https://www.youtube.com/watch?v=vXEtMFM15VQ

[viii] Consultar declaraciones del artista en: https://www.hypermediamagazine.com/dosieres-hm/galeria-covid/screenshots-jairo-alfonso/