Tras la ruta del chocolate en Cuba

Todo un periplo lleno de mitos y pintorescos personajes envuelve al intrépido fotógrafo que se aventura hasta el poblado de Hershey, tomando como vía de transporte el único tren eléctrico en Cuba. La travesía se torna sumamente atractiva para quienes van en busca de historia, leyendas, ambientes, recuerdos…Una jornada resulta insuficiente para ese fotógrafo que, utilizando el método de la observación participante, insiste en hurgar a profundidad en un pueblo lleno de leyendas, llevado a documentales e historiografiado.

El encanto de un pueblo que arquitectónicamente guarda la memoria de su construcción en la primera mitad del siglo XX (1916-1919), en el que asimismo convive la ruina junto a las casas tipo bungaló y estilo chalet, llama la atención al fotógrafo inquieto. Las ruinas del Central Hershey son uno de los motivos o atractivos principales del lugar, en tanto devienen memoria viva de una historia de la cual los pobladores se sienten aún orgullosos: Hershey como el poblado donde se producía el azúcar que posteriormente sería utilizada para la elaboración de los famosos chocolates Hershey, en la fábrica de Milton Snavely Hershey, radicada en Pennsylvania, Estados Unidos de América.

Tren de Hershey I

Marcado por este interés económico se nucleó una comunidad industrial caracterizada por poseer una cultura particular, una arquitectura única en el país, la industria azucarera más prolífera de la nación, el primer ferrocarril eléctrico de América Latina y el único existente en Cuba, siendo estos algunos de los elementos que configuraron el modo de vida de los habitantes de dicho pueblo.

Hoy día su tren ofrece un animado recorrido, especialmente por las historias que allí se viven y conviven. Sus pasajeros conforman un núcleo bien heterogéneo que describe muy bien la idiosincrasia de las personas que habitan el poblado. Pajareros, vendedores ambulantes y gente sencilla se traslada en este medio a la par que le ofrecen a la lente inquieta, retratos de una hondura antropológica sobrecogedora. Para quien gusta de trastocar la tan debatida cualidad documentalista de la fotografía -en tanto ofrece una construcción visual al seleccionar un fragmento del contexto fotografiado- y jugar con la idea de representación y no de realidad; Hershey ofrece un paisaje rural sin igual en Cuba, una arquitectura excepcional, conformadora del último Pueblo Modelo creado por el capitalismo en el mundo. Los barracones que actualmente ofrecen texturas tan atractivas para una fotografía full color, describen la confluencia de culturas que marcó a este lugar, habitado por  alemanes, rusos, austriacos, americanos, hindúes, españoles, cubanos y chinos; quienes llegaban buscando estabilidad, mejoras económicas y los privilegios que ofrecía la vida en el lugar; así como otros que llegaban a ocupar cargos en el central.

Central Hershey

Sin dudas, Hershey es hoy un pueblo que llama la atención de no pocos fotógrafos; mas esta inquietud por captar sus ambientes y espacios más íntimos proviene desde muy temprano cuando, movidos por la elegancia y fastuosidad del lugar, llegaran fotógrafos como Gallardo (La Habana) y Pepe Luis (Jaruco) -principales exponentes de la fotografía en Hershey en el período de 1916-1926-, quienes desde entonces se interesaron por la arquitectura del lugar, así como por documentar acontecimientos de índole socio-cultural.

Actualmente los Jardines de Hershey son un sitio ideal para la experimentación con la fotografía de naturaleza. Sus plantas endémicas como el árbol del pan, la mariposa, el jacinto de agua, la ipomea y el calistenón rojo ofrecen un paisaje propicio para ensayar con la fotografía macro. Este parque natural posee en su interior varios manantiales de agua, reserva natural que fue explotada por primera vez cuando se instauró la comunidad industrial de Hershey. Una fotografía de lenta exposición potenciaría las cualidades plásticas del ambiente descrito, pues en apenas segundos las afluencias del agua del Río de los Jardines, bajo un efecto seda, desembocarían en la bahía de Santa Cruz del Norte.

Tren de Hershey II

La fotografía desde su surgimiento ha venido desempeñando simultáneamente diferentes funciones: como documento histórico, artístico y etnográfico. Entre estas tres aguas y en dependencia de la intención del fotógrafo, pudiera moverse el resultado de un foto-reportaje de Hershey. Desde una mirada foránea, extraña, “invasiva”, pero a la vez reflexiva y que desautomatiza la vida cotidiana de sus pobladores, quien llegue hasta Hershey más que como un destino turístico, como uno de los tantos pueblos perdidos de Cuba, podrá apreciar y captar sin superficialidad alguna lo que resta de una comunidad en la que, aunque deteriorada por el paso del tiempo, aún se respira con nostalgia el aroma de una sabrosa taza de chocolate.


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