Federico Babina y la mutabilidad del ser

Federico Babina, arquitecto y diseñador gráfico italiano, explora desde el mundo de la arquitectura y la ilustración aquellos contactos que ambos universos guardan para con el campo del arte, entendiéndose con ello todo lo referente a sus manifestaciones artísticas; así como a sus creadores y figuras más relevantes. Muchas son las series que ha desarrollado y que dan fe de ello, no siendo pocas en las que, con genial maestría, acude a referentes arquitectónicos, a famosos arquitectos, retratos de pintores modernos, escritores, directores de cine, planos de ciudades, etc. Como puede inferirse, su universo de referentes no escapa del ámbito artístico; por lo que su obra suele moverse dentro de un entramado cultural muy plural, en la misma medida en que sin distinción alguna coquetea con disímiles expresiones artísticas.

Esa zona de su obra ha ganado en reconocimiento debido a la maestría con que ha operado con los resortes del diseño contemporáneo; así como a su dominio de las formas debido a su profesión de arquitecto. Sin embargo, lo que verdaderamente le otorga un salto cualitativo a su producción artística es la manera sistemática en que ha desarrollado sus “Archiseries”, en las cuales sobresale su seña estética, así como una vocación tautológica por el arte. Archiplan, Archicine, Archiportrait, Archimusic, Archiwriter, etc., evidencian lo anteriormente expuesto. En ellas el diseño arquitectónico se convierte en plataforma del discurso conceptual de un Babina que todo lo traduce al lenguaje de las formas arquitectónicas, inventando imaginarios fantásticos de ciudades conocidas por su proyecto arquitectónico o por sus icónicas arquitecturas. Incluso el retrato, uno de los géneros más clásico de la pintura, se ve sometido al lenguaje de las formas más puras cuando Federico representa, -coqueteando con el estilo de cada arquitecto-, sus rostros minimalistas, futuristas, expresionistas, racionalistas; jugando con la imagen del artista/arquitecto “retratado”.

Ansiedad. Federico Babina

No obstante, si bien esta zona de la carrera artística de Babina quizá sea la más conocida; llama la atención cómo en puntuales ocasiones se ha salido un tanto de la vertiente autorreferencial del arte para adentrarse en asuntos asociados al ámbito de las problemáticas humanas más universales. Especialmente su serie Archiatric se desmarca, si bien no estéticamente, sí conceptualmente de las temáticas abordadas en sus trabajos anteriormente mencionados; de ahí que resulte atendible hacer un paréntesis en esta puntual zona de su producción.

En Archiatric el arquitecto italiano se adentra en lo más recóndito de las complejidades psicológicas humanas, especialmente en aquellos trastornos que el ser humano puede experimentar a lo largo de su vida. El creador representa, a partir de arquitecturas ilustrativas, trastornos mentales como la demencia, la ansiedad, el autismo, la depresión, la esquizofrenia, la dislexia, etc. Su ingenio se distingue por la manera en que traslada dichos trastornos hasta el plano de la arquitectura, lenguaje que domina y a través del cual en esta ocasión expresa los más disímiles padecimientos mentales del hombre. A nivel visual homologa la mente del hombre a  la estructura arquitectónica de una casa a dos aguas. El espacio en que este habita, mental y espacialmente, se ve fracturado de acuerdo a los diferentes padecimientos; de forma tal que la asociación entre ambas instancias se vuelve antropofágica.

Bipolar. Federico Babina

En una sociedad contemporánea como en la que vivimos, donde la ansiedad y la depresión -por citar dos ejemplos-, se encuentran a la orden del día, resulta apreciable como Babina convierte el arte en una “actividad sin desperdicios”[1], donde la forma artística se ve sobredeterminada por los discursos que la rodean. De esta manera el artista italiano, tomando como punto de partida dolencias que aquejan al individuo a lo largo de su existencia, reinterpreta y a la par reinventa un imaginario en torno a aquellas contradicciones humanas, expresadas desde el plano más íntimo hasta otorgarle forma propia en sus arquitecturas imaginarias. Con esta serie Babina ilustra ese desplazamiento que ha tenido lugar en la dinámica de las patologías culturales desde la Modernidad hasta la Posmodernidad, donde la alienación del sujeto ha sido sustituida por la fragmentación del sujeto. La esquizofrenia, signo de esta mutación tan perfectamente teorizada por Lacan, queda representada por el artista a través de la desestructuración y/o deconstrucción arquitectónica de una casa en la que su geometría ha quedado dispuesta a manera de rompecabezas; haciendo alusión a esa incapacidad del individuo esquizofrénico de unificar el pasado, el presente y el futuro de su propia experiencia biológica o vida síquica.

Es este un trabajo donde el creador apela sobre todo al trabajo con los signos, para con un lenguaje minimalista y explotando la relación significado-significante, trasladar al receptor hasta el mundo interior de los seres que padecen dichas dolencias. De ahí que por ejemplo, la paranoia quede asociada visualmente en la serie a un laberinto del cual no hay aparente salida; o la depresión a un individuo inserto en una casa que se derrite y pierde su forma; o la ansiedad en un hombre/mujer aprisionado en sus propios miedos e inseguridades; o el insomnio en un reloj de arena atrapado en las paredes de una casa. Lo cierto es que al parecer, tal como teorizara Althusser, en las piezas de Federico se revela un inconsciente que se autoanaliza; pero en esta ocasión el artista termina postproduciendo la realidad social al recurrir a medios formales pertenecientes a la esfera del arte. El artista ha venido entonces realizando un trabajo de semionauta[2], a través de un gesto artístico en el que ha unido, para la realización de una forma, una multiplicidad de signos dispersos y los gestos que conforman un comportamiento.

Demencia. Federico Babina

“El universo de lo disfuncional, -el de las ideas rechazadas, de las cosas desechadas y de las formas de vida marginadas- solo cobra pleno sentido dentro de una visión aleatoria de la Historia (…)” [3] Es por ello que con Archiatric Babina insiste en llamar la atención sobre las problemáticas más personales del ser humano y pone a la luz, una vez más acudiendo a la plataforma artística, aquellas aporías que encierra la existencia, el devenir… La mencionada serie ocupa entonces un papel significativo dentro de la trayectoria artística de Federico Babina. Atendiendo al universo de reflexiones que ha preocupado y ocupado al artista, Archiatric se convierte en un atendible punto de inflexión que amplía no solo su universo estético, sino sobre todo sus variaciones conceptuales desde una perspectiva hermenéutica.

[1] Bourriaud, Nicolas: La exforma. Adriana Hidalgo Editora, Argentina, 2015, p.29.

[2] Ibídem, p.78.

[3] Ibídem, p.91.


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