La revista en la revista… La difusión de las artes visuales latinoamericanas y caribeñas en Cuba en el período comprendido entre 1995 y 2010 en la revista Artecubano  

 

Ciertamente la revista Artecubano ya se acerca a sus veinte años de existencia, lo cual amerita un reconocimiento al loable esfuerzo de dicha publicación, sobre todo en la promoción de las artes visuales en Cuba. Si bien ha sido objeto de análisis por su contribución al pensamiento crítico en torno al arte cubano, resulta interesante valorar su papel también como promotora de las artes visuales de Latinoamérica y el Caribe, al insertarse en el año 1995 al panorama de las publicaciones seriadas cubanas que se encontraban a la vanguardia de la difusión del arte de la región.[1]

Para la comunidad académica cubana, y en especial para los estudiosos de las artes visuales, resulta de inestimable interés la posibilidad de examinar cómo se ha conocido y valorado en nuestro país la producción artística de la región latinoamericana y caribeña en términos de difusión. Importantes eventos internacionales como las sucesivas ediciones de la Bienal de La Habana, y otros acontecimientos exhibitivos relevantes como los que auspicia de manera sistemática la Casa de las Américas -en cuanto a grabado y fotografía, por ejemplo- nos ponen en contacto directo con segmentos muy actualizados de esa producción y del pensamiento teórico que se mueve en torno a ella.

Asimismo, numerosas exposiciones individuales y colectivas que tienen lugar en diferentes espacios galerísticos del país, con relativa frecuencia dan a conocer la obra de no pocos creadores del área, consagrados y noveles. Muy especialmente, las sucesivas ediciones de la Bienal de La Habana han dado fe de la efervescencia artística regional durante las últimas décadas, sobre todo a partir del boom que vivió esa producción durante el último decenio del siglo pasado.

Aún así, se tiene la impresión de que la difusión de esas muestras ha sido escasa y que, en general, es limitada la información que circula entre nosotros sobre el arte de la región a la que pertenecemos. Tal percepción no puede juzgarse al margen de las dificultades que entraña para los estudiosos cubanos el acceso a Internet, y la reducida existencia en nuestras bibliotecas de un stock de revistas y catálogos de producción internacional que pudieran cubrir el vacío informativo que padecemos. De ahí la importancia de aquilatar en qué medida una de las principales publicaciones cubanas le ha dado cobertura al acontecer de las artes visuales contemporáneas de Latinoamérica y el Caribe. Sin dudas, Artecubano – órgano del Consejo Nacional de las Artes Plásticas-, tras haber emergido precisamente en medio de la efervescencia del movimiento plástico nacional hacia mediados de los noventa, se ha convertido en uno de los canales fundamentales no solo para la difusión del acontecer artístico nacional, sino también para la promoción de las artes visuales de nuestra región  en los últimos años.

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Resulta relevante reconocer en este sentido qué tipo de conocimiento sobre las artes visuales de América Latina y el Caribe se ha difundido en las páginas de Artecubano; quiénes han sido las principales voces críticas que han intervenido en esta acción difusora; y cuánto han aportado estas a la comprensión de un fenómeno tan amplio, diverso y, a la vez, esencial para los estudiosos del arte en nuestro país.

Es menester precisar antes de adentrarnos en el análisis de la propia revista que, al referirnos a América Latina y el Caribe nos acogemos a la noción martiana de Nuestra América, que contempla a los territorios continentales (desde el Río Bravo hasta la Patagonia) y que también abraza a las doloras islas del mar; es decir, al Caribe todo, incluyendo los territorios (insulares y continentales) anglófonos y francófonos. Sin embargo, por razones obvias, no se considera el compendio de aquellos trabajos dedicados exclusivamente a la producción artística nacional[2].

Por otro lado, en el orden temático nos centramos en el estudio de los artículos referidos a las artes visuales; tanto a la producción artística como al pensamiento teórico que gira en torno esta. También compete aclarar que en lo que respecta a la producción artística audiovisual, solo se asumen aquellas expresiones contempladas dentro de los canales de circulación de las artes plásticas, las que resultan genéricamente abrazadas bajo la nominación de video arte o videocreación.

Haciendo un poco de historia…

En el año 1995 surgió la revista Artecubano como órgano del Consejo Nacional de las Artes Plásticas del Ministerio de Cultura. Era un momento esencial para el proceso histórico-artístico cubano, ya que se encontraba en plena etapa de recuperación la actividad promocional de las artes visuales, que tan afectada se había visto durante el primer lustro de la década, con el advenimiento del llamado período especial.

Podría resultar hasta cierto punto paradójico que justamente en los marcos de una situación económica tan difícil para el país, surgiera una publicación dedicada a las artes visuales con un empaque indiscutiblemente decoroso. Pero, en todo caso, esta publicación venía a cumplir el viejo anhelo de contar con una revista de carácter especializado en la materia y, por razones obvias, no solo debería ocuparse de ofrecer cobertura promocional y crítica a la producción artística nacional, sino también a la internacional.

La revista, que pertenece al Sello Artecubano Ediciones, aunque en principio  se anunciaba  con una periodicidad trimestral, su comportamiento ha resultado muy desigual en cuanto al cumplimiento de esa expectativa. La tendencia ha sido la de entregar tres -y algunas veces solo dos- números por año; ocasionalmente se ha presentado un volumen 3/4 de mayor densidad de páginas. De modo que en la práctica se ha tratado de una publicación de frecuencia cuatrimestral que cuenta con un aproximado estándar de 100  páginas por número.

 

Portada de la revista Artecubano, No.3, 2010.

Sus Directores han sido, desde 1995 hasta la fecha, los funcionarios que han fungido como Presidentes del Consejo Nacional de las Artes Plásticas. Fue inaugurada bajo la responsabilidad de Omar González (1995), sucediéndole Margarita Ruíz entre 1996 y 1999, seguida por Rafael Acosta de Arriba entre 1999 y 2005, y  desde esa fecha hasta la actualidad la revista es dirigida por Rubén del Valle Lantarón.

También se han registrado cambios en los Editores Ejecutivos y en el propio Consejo Editorial de la publicación. Pedro de la Hoz fue el primer Editor Ejecutivo, hasta que en 1998 Carina Pino Santos asumiera esta función. Al año siguiente Pino Santos fue relevada por David Mateo, a quien sucedió Alex Fleites, en el 2001. Más adelante, entre el año 2002 y 2008 Elvia Rosa Castro se ocupó de tan importante función; y, desde esta última fecha hasta la actualidad, es Isabel M. Pérez quien se ocupa de dicha esfera.

Respecto al Consejo Editorial de Artecubano es destacable la presencia de prestigiosos especialistas cubanos y extranjeros que constituyen auténticas autoridades como académicos, investigadores, críticos y estudiosos en general de las artes visuales. Algunos de los fundadores aún forman parte del equipo editorial, como es el caso las profesoras universitarias Adelaida de Juan, Graziella Pogolotti y Yolanda Wood; los artistas de la plástica Lesbia Vent Dumois, Manuel López Oliva  y Antonio Eligio Fernández (los dos últimos también destacados críticos); el presidente de la Asociación Ludwig de Cuba Helmo Hernández; el crítico Alejandro G. Alonso; y el especialista estadounidense en tasación y comercio del arte Alex Rosenberg. Otras personalidades que inicialmente integraron el Consejo Editorial de la publicación fueron Milton Esterow (Estados Unidos) e Irene y Peter Ludwig (Alemania). Esta nómina se fue enriqueciendo con el paso de los años. Así, por ejemplo, en el propio año  1995 se sumó el investigador y crítico estadounidense  Edward Sullivan; en 1998 se incorporan al equipo Llilian Llanes (entonces Directora de la Bienal de La Habana y del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam) y los artistas Rita Longa, José Villa y Mario Díaz. Más adelante (1999) ingresan el arquitecto Daniel Taboada, la profesora Lázara Menéndez y el crítico Rufo Caballero; la profesora Luz Merino Acosta lo hace en el año 2001 y  en el 2006 la crítica Dannys Montes de Oca.

En los quince años que comprenden el período de análisis de la revista, sus diferentes secciones han experimentado una notoria movilidad; algunas tuvieron una presencia más o menos efímera, otras se extendieron un poco más en el tiempo, mientras que algunas han mantenido su vigencia. En específico la sección “Ruta Crítica”, una de las fundadoras, incorpora textos monográficos sobre el quehacer de destacadas figuras y ha ofrecido sostenida cobertura a las reseñas de exposiciones personales y colectivas, mayoritariamente muestras de creadores cubanos, aunque también de artistas extranjeros que han expuesto en nuestro país. Mientras que la sección “Memorias”, surgida en el propio año de fundación de la revista, acoge fundamentalmente reseñas de exposiciones de artistas cubanos en el exterior. Con un perfil temático análogo se incorporó en 1998 -aunque con presencia asistemática a partir de esa fecha- la sección “Exposiciones” destinada precisamente a la reseña de muestras de creadores cubanos, y eventualmente de algunos latinoamericanos. También en ese año 1998 surge “Mirador” como un espacio de carácter noticioso, expresamente dedicado a dar cuenta de importantes acontecimientos en el campo del arte contemporáneo nacional e internacional.[3]

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Asimismo “Lecturas” ha sido de manera estable el espacio reservado en las páginas de Artecubano para comentar los más importantes acontecimientos editoriales en torno a las artes visuales y la arquitectura. No obstante, el universo de la arquitectura (aunque no solo esta manifestación) ha tenido un área privilegiada en las páginas de la sección titulada “Patrimonio”, la que asoma de manera ocasional desde 1996, con textos ensayísticos encaminados a poner en valor el patrimonio nacional cubano, especialmente el patrimonio inmueble.

Por su parte la sección “Dossier” ha tenido una presencia intermitente pero muy destacada, en tanto se destina a compendiar un conjunto de textos ensayísticos de diversos autores sobre algún tema común, de particular interés. En este aparte han sido tratados asuntos como: la producción artística de determinada región del país (Pinar del Río; Matanzas); el quehacer de un artista de máxima relevancia en la historia plástica nacional  (Fidelio Ponce; Raúl Martínez; José Villa); determinado evento artístico cultural de particular importancia (Bienal de La Habana); y aspectos claves para los estudios sobre arte (Curaduría, Crítica, etc.)

“Hablando por sí mismo” es una sección que surgió en el año 1999 para ofrecer de primera mano opiniones de relevantes teóricos, investigadores y artistas (cubanos y no cubanos), por lo que el tipo de texto crítico que prima en dicha sección es la entrevista. De hecho, dos años después (en 2001) esta sección dio paso al espacio así nominado: “Entrevistas”.

También en 1999 surgieron otras dos nuevas secciones: “Historietas” y “La Revista en la Revista”. La primera se destinó a la publicación de historietas de creadores del patio, unos ampliamente conocidos en esta vertiente de trabajo, como es el caso de Antonio Eligio Fernández (Tonel) y otros, verdaderas revelaciones en este campo, como Douglas Pérez y Arturo Montoto. La segunda, conformada por textos ensayísticos (especialmente autoría de una máxima especialista en el tema, como lo es la profesora Luz Merino Acosta) está dedicada a la valoración crítica de importantes publicaciones seriadas cubanas.

Ya para el año 2000 vieron la luz otras dos secciones que hoy día enaltecen la publicación. Es el caso de “Pensando Alto” y de “Otros Espacios”. La esteta Magaly Espinosa es la especialista a cargo de “Pensando Alto”, un segmento orientado a difundir el pensamiento teórico sobre el arte, ya sea a través de entrevistas a destacados estudiosos, o a través de ensayos y artículos de opinión sobre aspectos problémicos de la producción, la investigación, la promoción del arte contemporáneo y la cultura artística en general.  Por su parte, “Otros Espacios” abre el debate en torno a un ancho espectro de problemáticas actuales sobre diferentes aristas de la cultura visual. Más recientemente surgió la sección “Homenajes”, un dominio de esporádica aparición  que ha abrigado textos ensayísticos acerca de artistas cubanos acreedores del Premio Nacional de Artes Plásticas (como René de la Nuez, Pedro Pablo Oliva y Nelson Domínguez).

Desde sus primeras entregas Artecubano ha incluido (casi siempre en páginas iniciales) artículos de fondo de corte ensayístico no adscritos a ninguna sección en particular. Ya sean aproximaciones de carácter monográfico a la trayectoria de algún artista (o a un segmento de la misma), al desarrollo de una determinada manifestación, o a la valoración crítica de un evento expositivo de singular resonancia (como es el caso de las Bienales de La Habana) es el tipo de trabajo que, por su extensión, permite un cabal nivel de profundización en el tema abordado. Sin embargo, también se hallan textos ensayísticos de ejemplar profundidad en algunas de las secciones antes comentadas (“Ruta Crítica”, “La Revista en la Revista”, “Pensando Alto”, “Otros Espacios”, y “Dossier”).

El órgano del Consejo Nacional de las Artes Plásticas es pródigo en cuanto las reproducciones que complementan sus textos y puede aseverarse que, en sentido general, son reproducciones de notoria calidad.[4]  De hecho, del total de los treinta y cinco textos relacionados con las artes visuales de América Latina y el Caribe,  treinta y cuatro contienen ilustraciones, abarcando una cifra total de 190 imágenes. Se trata mayoritariamente de reproducciones a color que ocupan, indistintamente, página completa,  media página, o que se insertan en áreas más reducidas -en formatos que oscilan entre los 17x23cm(s) y 10×12 cm(s)-, representando en cada caso una sustancial contribución al empeño difusor de las artes visuales que la publicación se plantea.

Ante la inexistencia en nuestro país de otras publicaciones especializadas en artes plásticas durante sus primeros quince años de existencia, Artecubano resultó ser, por mucho tiempo, el principal canal de difusión del arte latinoamericano y caribeño en el ámbito nacional; por lo que se hace indispensable aquilatar la dimensión de su aporte en esa dirección.

Aportes de Artecubano a la difusión del arte de nuestra región…

 

A lo largo del espectro temporal establecido para el estudio de la revista se ha rastreado  una cifra de treinta y seis números, de los cuales dieciséis han dado cabida a las artes de Latinoamérica y el Caribe. La mayoría de los trabajos localizados se han desplegado como artículos de fondo (autónomos) en las páginas de la publicación, o bajo la sección “Ruta Crítica”, aunque también han figurado de manera puntual en prácticamente todas las secciones previamente comentadas, tales como “Dossier”, “Lecturas”, “Exposiciones”, “Pensando alto”, “Hablando por sí mismo”, “Otros espacios” y “Entrevista”. Se han identificado un total de treinta y cinco trabajos, los que constituyen mayoritariamente reseñas, textos ensayísticos y, en menor medida, entrevistas y reseñas de libros; llamando nuestra atención la no localización de ningún estudio monográfico de artista latinoamericano o caribeño no cubano.

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La dominante presencia de las reseñas (las que suman dieciocho) refleja la primacía de artículos de una extensión relativamente breve (de dos a cuatro páginas máximo), pero portadoras del indiscutible mérito de haber tributado a la memoria crítica de importantes exposiciones personales de reconocidos artistas del área que han exhibido en Cuba, como la de la mexicana Lucía Maya, en la Casa de las Américas, la del puertorriqueño Antonio Martorell, en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, entre otras. En cuanto a las exposiciones colectivas exhibidas en Cuba en las que han figurado artistas cubanos, caribeños y latinoamericanos se destacan: El maíz es nuestra vida, y  Género, (trans) género y los (des)generados -ambas celebradas en los marcos de la  X Bienal de La Habana-, así como Iberoamérica Pinta, que agrupó en la Casa de las Américas a un amplio colectivo de creadores latinoamericanos, incluyendo varios cubanos. Asimismo, se dio cobertura a una interesante muestra colectiva de grabado chileno que bajo el título El arte en el Cobre tuvo lugar en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.  Un temprano texto de interés es la reseña dedicada a comentar la renombrada muestra Cocido y Crudo, presentada en España en el año 1996, en la que se pone de relieve la oportuna inserción del arte latinoamericano en el circuito europeo.

Un lugar de importancia nada desdeñable entre las reseñas lo ha ocupado el recuento valorativo de algunos eventos, premios, simposios y bienales, que demuestran el creciente auge de certámenes artísticos en nuestra área geográfica. Entre los que han tenido lugar en Cuba aglutinando a creadores de  toda la región se hallan: la sexta edición del Premio Ensayo Fotográfico que convoca la Casa de las Américas;  la quinta edición del Premio La Joven Estampa (auspiciado por la misma institución),  y el VI Simposio Internacional de Cerámica Artística en Puerto Príncipe (Camagüey). Entre los eventos internacionales celebrados fuera de Cuba se ubica la reseña dedicada a los Salones Regionales de Artistas de Colombia. En cuanto a reseñas de libros solo se localizaron dos: Visión del Arte Latinoamericano de la década de 1980, volumen de un colectivo de autores latinoamericanos coordinado por el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam (con financiamiento de la UNESCO), y, el libro Huellas Críticas, del peruano Juan Acha.

Ha llamado poderosamente nuestra atención el conjunto de catorce textos ensayísticos que aluden con un enfoque más abarcador al arte regional, como sucede con el estudio sobre el arte contemporáneo en la cuenca caribeña, y con el  trabajo dedicado al análisis de la producción audiovisual en el área, así como los que se acercan a la labor de creadores  latinoamericanos y caribeños, en fructífero diálogo con artistas cubanos; tal es el caso del estudio centrado en el quehacer de las fotógrafas Martha María Pérez (Cuba) y Eugenia Vargas (Chile).

Por supuesto, este tipo de interconexiones asoma también  en varios de los textos ensayísticos que discursan sobre las sucesivas ediciones  de la Bienal de La Habana. Es perfectamente explicable el tratamiento especial de que ha sido objeto este evento en las páginas de Artecubano, toda vez que la revista es órgano formal del Consejo Nacional de las Artes Plásticas de Cuba. Especial interés a los efectos de este estudio revisten entre otros: el texto dedicado a evaluar específicamente la participación latinoamericana en la octava edición del certamen; el análisis crítico de la fotografía en la novena edición; y, en sentido general, los trabajos más abarcadores que sobre el evento se han publicado a propósito de sus celebraciones durante la segunda mitad de los noventa y la primera década de este siglo.

Las entrevistas contenidas en Artecubano, aunque en verdad muy pocas (solo tres), representan una útil contribución dado que dan a conocer la obra y el pensamiento crítico de figuras de indiscutible relieve, a saber: el artista puertorriqueño Víctor Vázquez, el creador mexicano Guillermo Gómez Peña, y el culturólogo y crítico paraguayo Ticio Escobar. Estos trabajos devienen eficaces vehículos para indagar en la trayectoria y el quehacer actual de estas sobresalientes figuras, con el particular atractivo de conferirle voz propia a los creadores, quienes ahondan no solo en su trabajo personal, sino también en disímiles problemáticas del arte contemporáneo de sus respectivos países y/o de la región en su conjunto.

En sentido general, la presencia del arte de Latinoamérica y el Caribe en las páginas de la revista Artecubano resulta desigual en términos de frecuencia. Se han localizado  números donde aparecen  desde dos hasta cuatro trabajos -incluso, se da un caso de seis textos, aunque estos se relacionan con la Bienal de La Habana-, mientras que en más de la mitad de los volúmenes no figura ningún artículo sobre el tema. Durante el primer quinquenio la publicación acumuló dieciocho trabajos referidos al dicho asunto, mientras que en los últimos diez años (2000-2010) solo ha contemplado diecisiete. En este sentido, es comprensible que la revista intentara centrar cada vez más su atención en el acontecer artístico nacional, pero resulta un hecho constatable que relegó un tanto su compromiso con el arte latinoamericano y caribeño, aún mucho antes de la aparición de las nuevas dos publicaciones especializadas que se insertaron en el panorama editorial cubano a la altura del año 2009: Arte por Excelencias y Arte Sur.

No obstante, habría que reconocer que, cuando Artecubano optó por abordar el  arte de América Latina y el Caribe, lo hizo convocando firmas de indiscutible autoridad en dicha materia, escogiendo a sus colaboradores entre ese reducido conjunto de investigadores, curadores y docentes cubanos que han fraguado una sólida trayectoria en este campo del saber. Llama la atención no ya la inmediatez crítico valorativa, sino la pluralidad de enfoques que distingue a una buena parte de los textos y el rigor teórico que en no pocos casos apela al  entrecruzamiento de saberes propios de la historia del arte, la filosofía, la psicología, la antropología cultural y otras disciplinas.

La protagónica labor desarrollada en favor de la difusión del arte latinoamericano y caribeño ha estado en las voces que, tanto desde la academia (Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana), como desde instituciones culturales líderes de las artes visuales en Cuba (Casa de las Américas y Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam) se han ocupado, en paralelo, de estimular el conocimiento, la investigación y la promoción del arte de nuestra región.

Así, las páginas de la revista han incorporado textos de: Yolanda Wood,  Profesora Titular de Arte Caribeño de la Universidad de La Habana y Directora del Centro de Estudios del Caribe de la Casa de las Américas; Ibis Hernández Abascal,  Margarita Sánchez y José Manuel Noceda, especialistas los tres del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, quienes atienden el área de Latinoamérica y el Caribe; Llilian Llanes, por largo tiempo Directora del referido Centro Lam y Directora de la Bienal de La Habana;  Lesbia Vent Dumois, artista y curadora que fungió durante muchos años como Directora de Artes Plásticas de la Casa de las Américas y que luego se desempeñó como Vicepresidenta de esa institución (hoy en día Presidenta de la Asociación de Artistas Plásticos de la  UNEAC);  junto a otros reconocidos críticos como Antonio Eligio Fernández (Tonel), Eugenio Valdés, Virginia Alberdi y Pedro de la Hoz. Mientras que, entre los colaboradores internacionales figuran  el crítico de arte alemán Wolfgang Becker, la especialista brasileña en artes visuales Marissa Flórido, y el poeta, crítico y curador español Adolfo Montejo. De esta forma, suman un total de veintiséis (en su mayoría cubanos) las voces críticas que durante tres lustros han contribuido a la difusión y mejor comprensión del  quehacer artístico de nuestra región, a través de esta publicación pionera como soporte especializado en artes visuales.

Arribando a su veinte aniversario…

En este punto resulta imprescindible destacar la atinada mirada que Artecubano ha  tenido desde su surgimiento sobre el arte de nuestro Caribe y Latinoamérica, sobre todo a partir del reflejo en sus disímiles ediciones de una diversidad de enfoques que han hecho énfasis, no solo en figuras e hitos del proceso histórico artístico de la región, sino en el quehacer más contemporáneo, lo que favorece su (re)conocimiento por parte de creadores y  estudiosos cubanos.

Su surgimiento en 1995 concretó las ansias de nuestros investigadores, académicos, artistas, críticos y estudiosos del arte en general, de contar con una publicación especializada en artes visuales. Tal y como se anunciara en su primer número, la aspiración de esta revista no era solamente ofrecer “una respuesta a las expectativas que genera la creación contemporánea en Cuba” sino también “articular la noticia y la historia, los cauces conocidos y los enigmas por despejar;  todo artista, tendencia u obra que de una manera u otra, en el pasado o en el presente, haya contribuido al discurso de una identidad visual múltiple, diversa, abarcadora”[5]. En el concierto de esa identidad visual múltiple, diversa, y abarcadora la perspectiva, el sentido de pertenencia, el diálogo de nuestro arte con la región latinoamericana y caribeña de la que formamos parte, no podía dejar de ocupar un lugar sobresaliente.

Ha podido advertirse una saludable pluralidad de enfoques y una densidad teórica estimable, especialmente en aquellos textos que, sin desconocer las especificidades de creadores, poéticas, contextos nacionales y otras diversidades concurrentes, se proponen articular miradas integradoras que ponen en valor, en última instancia, la identidad cultural de América Latina y el Caribe y su expresión en nuestras artes visuales. Asimismo, resulta meritorio el hecho de que los directivos y editores de la publicación  hayan procurado abrazar en sus páginas problemáticas y contribuciones de varios de los territorios dentro de nuestra ancha geografía regional, cuya pujanza y visibilidad internacional constituyen fenómenos muy estimulantes en la actualidad.

Todo ello nos conlleva a aseverar que la difusión de las artes visuales latinoamericanas y caribeñas a través de Artecubano en el período 1990 – 2010 se ha ido enriqueciendo de manera notoria, a la par que refleja un alto nivel de actualidad y pluralidad de temas y miradas en torno al quehacer artístico contemporáneo de nuestra región, erigiéndose en conocimiento de inestimable utilidad para los investigadores, creadores y estudiosos cubanos.

BIBLIOGRAFÍA

Fuentes de primera mano:

Revista Artecubano / Los números de la publicación, comprendidos estos entre el No. 1, 1995, y,  el No. 3, 2010

Subtotal: treinta y seis números

Fuentes bibliográficas:

Ades, Dawn. Art in Latin America. The Modern Era, 1820-1980 (Libro Catálogo). New Haven and London, Yale University Press,  1989.

Artistas + Críticos. Programación mes de diciembre, en www.proa.org  [consultado el 17 de marzo de 2012].

Carta del Director, en Artecubano (La Habana) No.1, 1995, p. 9.

Evento Teórico Forum Arte Vida. XVIII Bienal de La Habana (Catálogo). La Habana,  2003.

Forum Idea. Evento Teórico. IX Bienal de La Habana (Catálogo). La Habana, 2006.

Gutiérrez Viñuales, Rodrigo (Compilador). Arte Latinoamericano del siglo XX. Otras historias de la Historia. Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2005.

Gutiérrez Viñuales, Rodrigo y Ramón Gutiérrez (Coordinadores). Pintura, escultura y fotografía en Iberoamérica, siglos XIX y XX. Madrid, Ediciones Cátedra S.A., 1997.

Integración y resistencia en la era global. Evento Teórico X Bienal de La Habana. (Catálogo). La Habana, 2009.

Lucie-Smith, Edward. Arte Latinoamericano del siglo XX. Barcelona, Ediciones Destino Thames and Hudson,  2000.

Seminario Internacional de Arte, en www.elmamn.com  [consultado el 23 de marzo de 2012].

Sullivan, Edward J. (Editor). Latin American Art in the Twentieth Century. London, Phaidon Press Limited, 1996.

Fuentes orales:

Entrevistas realizadas a:

Figueroa, Cristina. Especialista de la Dirección de Artes Plásticas de la Casa de las Américas. La Habana, octubre 17 de 2010.

Hechavarría, Nahela. Especialista de la Dirección de Artes Plásticas de la Casa de las Américas. La Habana, octubre 17 de 2010.

López Oliva, Manuel. Artista y crítico de arte; integrante del Consejo Editorial de la revista Arte Sur. La Habana, diciembre 7 de 2011.

Rodríguez, Kirenia. Profesora Instructora de Arte Latinoamericano del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de La Habana, y colaboradora del Centro de Estudios del Caribe de la Casa de las Américas. La Habana, octubre 15 de 2010.

Veigas, José. Investigador, crítico y curador; colaborador permanente de la revista Arte por Excelencias, a cargo de la sección “El Archivero”. La Habana, abril 24 de 2012.

Wood, Yolanda. Profesora Titular de Arte Caribeño del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de La Habana, y Directora del Centro de Estudios del Caribe de la Casa de las Américas. La Habana, octubre 15 de 2010.

Notas:

[1] Me refiero a las publicaciones Casa de las Américas y Anales del Caribe, las cuales, aunque no son revistas especializadas en artes visuales,  tributan con un sólido pensamiento teórico a la comprensión de la producción plástica de América Latina y el Caribe.

[2] Como quiera que en la revista Artecubano la presencia de las artes visuales cubanas es cuantitativamente mayoritaria, su revisión supondría un estudio aparte que no contamine la valoración sobre la difusión del arte regional. De este modo, solo se asumen los trabajos que incluyen al arte cubano cuando este es abordado como parte integrante del fenómeno regional.

[3] De algún modo esta sección -“Mirador”- sería el germen del boletín Noticias de Artecubano que el Sello Editorial Artecubano comenzó a editar a partir del año 1999. Es un hecho que la frecuencia cuatrimestral de la revista y, sobre todo, la demora que regularmente se registra en su entrega al público respecto al momento de su  elaboración, laceran la efectividad de una sección de corte noticioso como “Mirador”, y lastiman la inmediatez con que merecen ser leídas las reseñas de exposiciones contempladas en las otras secciones mencionadas en el texto.

[4] Aunque no está contemplado un análisis integral del sistema visual de la revista, vale señalar que Artecubano ha experimentado no pocos cambios a lo largo de estos quince años de existencia, pero puede percibirse un sostenido interés por la presencia del complemento visual, tan importante en una publicación especializada en artes plásticas. De hecho, a partir de1999 (bajo la dirección de Rafael Acosta de Arriba) las imágenes ganaron en peso específico dentro de la revista.

[5] Carta del Director, en Artecubano (La Habana) No.1, 1995, p. 9.

La revista en la revista… La difusión de las artes visuales latinoamericanas y caribeñas en Cuba en el período comprendido entre 1995 y 2010 en la revista Artecubano, en Artecubano, No.4, 2014, p. 11-17.


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