A fin de cuentas… ¿de quién es la casa?

Nadie que llegue a la isla caribeña duda de la hospitalidad de los cubanos, o al menos de la imagen que de nuestro espíritu hospitalario se ha construido y por la que se nos identifica mundialmente. Tomando como punto de partida una frase coloquial que alude a dicha cualidad, el artista cubano Kelvin López ha titulado una de sus series: Mi casa es tu casa (2014). Dicha serie, junto a Achievements (2014) y Esta es tu casa Fidel (2014), guardan en común el hecho de que en ellas el creador reproduce viviendas que fueron abandonadas por sus dueños al triunfar la revolución cubana y a las que posteriormente les fue otorgada otra función, al servicio de las urgencias que demandaba el naciente proceso revolucionario.

Patria o Muerte. Apoyamos al gobierno y sus leyes conforman la tipografía seleccionada por Kelvin López para confeccionar un cuño, con el cual configura muchas de las piezas de las series Achievements y Esta es tu casa Fidel. Se apropia de una consigna política que ha trascendido hasta el día de hoy, o realmente de un fragmento de ella, pues la parte correspondiente a la respuesta en la voz del pueblo –Venceremos– ha sido sustituida por otra igualmente afirmativa: “Apoyamos al gobierno y sus leyes”. Es este un ensayo visual que, aunque visualmente pudiera resultar edulcorado por la recurrencia al paisaje tradicional, desde una lectura más profunda hace emerger interrogantes cargadas de un espíritu problematizador si se quiere, a partir del diálogo constante que el artista establece entre la arquitectura moderna cubana y su configuración o acuñación en tintas sobre cartulina, papel o tela.

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Sin Título. De la Serie Mi casa es tu casa (2014) Óleo sobre tela. 130×200-cm

Tras el ejercicio del dibujo, junto a su estampación como elemento conformador de la pieza y a su vez como portador de sentido, se esconden frases como propiedad de…, perteneciente a… las cuales aluden a las permutaciones que en todas las esferas tuvieron lugar tras el triunfo de la revolución cubana; siendo la implantación de la Ley General de la Vivienda uno de los motores impulsores en la transformación de la vida del cubano y sobre todo en la concepción de nociones tan importantes como hogar y familia. Estos sucesos que tuvieron lugar en el contexto cubano de la década de los sesenta de la pasada centuria, son rescatados temporalmente y trasladados espacialmente hasta los predios del arte como pretexto para reflexionar sobre cuestiones tan complementarias como la política, el poder y el rol que desempeña la masa o la colectividad en medio del fervor de una revolución.

La memoria histórica y personal, la promesa cumplida y la revolución como metarrelato de salvación, son núcleos temáticos que recorren las obras citadas. Con ellas López Nieves insiste, desde un aparentemente inocente paisaje urbano, en llamar la atención sobre dos realidades o dos ciudades que confluyeron en los albores de la Cuba revolucionaria: la ciudad vista y la ciudad imaginada, siguiendo la terminología acuñada por el colombiano Armando Silva. Partiendo de la fotografía como archivo o documento histórico, el artista nos habla de la ciudad vista, en especial de esa parte del entramado habanero que en la última década del período republicano se configuraba a partir de viviendas modernas, expresión de una clase adinerada, así como del modelo de sociedad que tras ella se escondía. Su instalación mixta sobre cajas de tabaco, donde coloca las fotografías de viviendas a modo de collage, pegadas con capas de resina, deja ver por su propia estructura la posible vida que se vivía al interior del hábitat de la alta burguesía. Esta pieza en particular pudiera conectar con la visualidad de las obras pop, en especial con la manera de hacer de James Rosenquist, especialmente por el alto nivel de fragmentación de los elementos que la componen, semánticamente inconexos, como son los rostros de mujeres, aparentemente recortados de revistas o tiras cómics. La mujer consumiendo o como objeto de consumo se esconde tras cajas de tabaco, ambas presentadas como mercancía, como objetos de lucro, como fetiches que se encubren tras una arquitectura que paradójicamente aspira a ser racionalista.

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Sin Título (2014) Mixta sobre caja de tabaco. Instalación. 755×450 cm

Mientras, por otro lado aparece la ciudad imaginada, la prometida por el proyecto revolucionario: la de la igualdad social. Es entonces cuando podemos referirnos a piezas como su instalación conformada por restos de puertas de las entradas de las viviendas de los años sesenta, roídas por el paso del tiempo, pero que guardan la memoria de aquellos momentos felices, en los que la ciudad imaginada se convirtió para toda una generación de cubanos, en la ciudad vivida. Las placas que por entonces llevaran inscritas las puertas fueron rescatadas por Kelvin, en tanto devienen el punto de partida de la muestra. Dichas inscripciones que dejaban ver un fuerte compromiso con la Revolución –Esta casa es propiedad del que la vive gracias a la Revolución. Patria o Muerte-, sintomáticas de un sentido de agradecimiento e identificación, aparecen como reliquia, como evocación de un pasado que ya no volverá.

Por otra parte, su formación en el oficio del grabado se deja entrever en su serie Achievements (2014), donde usa cuños como conformadores del propio dibujo. Representa íconos de la arquitectura republicana como el Capitolio, el Hotel Nacional y el Club Náutico, acuñados, como logro o hazaña, por el gobierno revolucionario. Asimismo, las Escuelas Nacionales de Arte nacieron bajo la impronta revolucionaria, por ello en su representación de la Facultad de Artes Plásticas imprime semejante sello. Con esta propuesta, por las peculiaridades de su hechura, se reencuentra con su formación como grabador, ahora convertido en pintor.

Todas estas facetas por las que ha transitado Kelvin López se pueden apreciar en la misma medida en que echa mano de un amplio abanico de técnicas. Haciendo gala de una pintura depurada de viviendas privadas, de un cuidadoso dibujo a base de tinta y de una instalación que bebe del ready-made duchampiano, hace confluir estas disímiles maneras de conformar el artefacto artístico en función de una proposición conceptual anclada a su contexto nacional. El artista, fiel a su poética en relación con su trabajo con el paisaje, lo presenta en esta ocasión despojado del tradicional impulso decimonónico romántico o impresionista, para insertarlo en una propuesta curatorial donde adquiere gran connotación, en tanto representa un paisaje urbano conformado por viviendas republicanas, ahora bajo nuevas leyes y funcionalidades.

La racionalidad entre paisaje e idea, así como la fusión de tradición técnica y temática, aflora en el presente recorrido por su quehacer artístico, a la par que el creador apuesta por el ya también tradicional ready-made y la instalación. En perfecta articulación con la praxis artística contemporánea cubana, sin desdeñar alguna dosis de nostalgia, bebe del pasado histórico, se aferra al presente artístico y apuesta por una pródiga recepción en un futuro próximo.